El beso bajo el muérdago, tradiciones de navidad

De tantas tradiciones que se dan en torno a la navidad, esta es una de las más pícaras. Siempre pensé que era una invención de alguna familia antigua para permitir los besos en una época en que era algo poco pudoroso o hasta mal visto.

Sin embargo la tradición tiene su base. Todo comenzó con los nórdicos y celtas, que consagraron el muérdago al Dios de la Primavera “Baldur”; desde allí se convirtió en el adorno por excelencia en las fiestas del Solsticio de Invierno. Por su parte los druidas lo recogían con una hoz de oro, y luego lo quemaban para los dioses, con la certeza de que este acto les protegería de distintos males.

Sin embargo esto de besarse bajo el muérdago es tradición atribuida a los griegos que comenzaron a hacerlo en sus festividades saturnales y luego en los ritos de matrimonio más primitivos. Todo ello porque se le atribuían propiedades relacionadas con la fertilidad, y porque entonces se creía que el estiércol del cual procedía el muérdago tenía el don de la vida.

Esta creencia se fue afianzando, y luego los ingleses del siglo XVIII comenzaron a colgar bolas de muérdago en sus casas durante el invierno y se decía que ninguna chica bajo el muérdago debía rechazar un beso, y que este  beso daría pie al matrimonio y este sería una unión feliz. Pero si la chica no corría con suerte y nadie la besaba (Imagino a las chicas largos ratos bajo el muérdago y que nadie quisiera besarla, pobre) entonces no sería en ese año que se casaría y tendría que esperar hasta el siguiente año.

Luego todo se fue complicando (Porque a la humanidad no le gusta lo simple…) y si el muérdago que estaba en la puerta no se quemaba tras la decimosegunda noche desde la navidad, no sólo sería de mala suerte para la familia dueña de la casa, sino que ninguno de los que lograron besarse bajo el muérdago llegarían a casarse como esperaban.

Aún hoy día se mantiene esa tradición en los países nórdicos, más por la picardía de besarse que con la certeza de que esto les dé larga vida juntos, pero sigue siendo una romántica tradición para los que creen en las promesas de amor verdadero.

 

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