El “Astronauta de Palenque”

Los mayas dejaron constancia de la visita de los “seres del cielo”. O “Mensajeros”, como también los llamaban. Aunque hay muchos arqueólogos, investigadores y estudiosos en contra de esto, también hay unos cuantos que certifican el hecho basándose en lo que simplemente está a la vista.

Palenque, es un lugar histórico y enigmático, situado en las tierras altas de Chiapas, en México. Famoso por su arquitectura y sobre todo, por la tumba de uno de sus reyes, K’inich Janaab’ Pakal I, del siglo VII d.C. conocido popularmente como “El Astronauta”.

La tumba fue hallada en el interior del llamado “Templo de las inscripciones”, y reveló al mundo un grabado en la losa funeraria, de lo que para una vertiente de los investigadores es “Un indio sentado en la losa de los sacrificios” y, para la otra vertiente, es un Viajero en un cohete.

Y dije al principio que esto simplemente “Salta a la vista” porque basta con mirar el dibujo para darse cuenta de que la teoría del cohete no es para nada halada por los cabellos. Háganlo, vean la imagen.

Un caballero, ciertamente sentado, pero rodeado de aparatos con ciertas características técnicas: una especie de cinturones de seguridad, una instalación central para el suministro de oxígeno y de energía, algo que bien puede ser un cuadro de comunicaciones frente al “Astronauta”, mandos manuales y dispositivos de visión hacia el exterior, y luego detrás del astronauta una unidad de fusión nuclear que fácilmente recuerda a los cohetes de la NASA en su despegue.

En realidad pueden decirme mil veces que se trata del indio sentado en una losa de sacrificios viajando al inframundo y todo lo demás, pero en lo particular me parece más evidente la versión de los pseudocientíficos como es el caso de Erich von Däniken quien fue el primero en hacer la analogía y llamar “Astronauta” al indio.

Si en todas partes del mundo hay rastros de civilizaciones antiguas que dejaron evidencias de haber tenido contacto con viajeros del cielo y civilizaciones más avanzadas, por qué palenque tendría que ser la excepción?

Por qué la sociedad científica insiste en cerrar los ojos a los rastros de nuestra historia que dicen a gritos que no estuvimos solos entonces y quizás no lo estemos ahora?

Insisto, vean la fotografía de la placa del “Astronauta” de Palenque y saquen ustedes mismos sus propias conclusiones: un hombre sentado en una losa de sacrificio? O en un cohete?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *