El Asalto

Este tipo de historias son realmente recurrentes, me llamó la atención de sobremanera por las circunstancias, el entorno y la hora pues esto paso apenas como a las 7 de la noche; agradezco a mi amiga Mariana quien fue una de las partícipes de la historia de muy muy cerca y me platica que ella no creía en estas cosas hasta que le sucedió esto que les cuento a continuación.

Felipe y yo teníamos nos conocimos en una situación adversa, me platicó que lo habían transferido de una tienda del norte a una tienda que estaba a punto de quebrar y mandaron a su gerente estrella para hacerla levantar; Felipe era una persona encantadora, recuerdo cuando nos conocimos en el mismo centro comercial en el que trabajábamos, me enamore de él la primera vez que lo vi y le platicaré mi historia aunque quiero decirles que solo lo vi una vez. Fue en la zona de comida un viernes después de salir de nuestros empleos, así que yo estaba esperando a una amiga y se me antojo una malteada la cual fui a comprar, así que hable por celular a mi amiga diciéndole que estaba en la zona de comida en las mesas, muy pronto dos chicos se acercaron a mi y se sentaron en la mesa de junto, eran de unos 17 años, apenas unos años menores a mí; ellos comenzaron a molestarme pues por mi trabajo tenía que ir de falda muy corta pues era el uniforme de la tienda deportiva en la que era vendedora; pasaron unos minutos y quise levantarme pero uno de los chicos me cerró fuertemente la silla que me pegó en las corvas y me hizo caer fuertemente en la silla, el tipo que ya estaba sentado frente a mí ya había sacado algo que yo percibí como una navaja, así que sin movimientos me quede muy asustada y rápidamente extendí mi bolsa hacia el sujeto de enfrente, mientras el otro permanecía detrás de mi, parado y mirándome; de pronto sentí que el sujeto de atrás tocaba mi pierna y di un pequeño chillido, a lo que inmediatamente hizo que el sujeto de enfrente tomara fuertemente mi mano y dijera que no hiciera ruido, mientras sacaba la cartera de mi bolsa; de inmediato solo vi que un joven de traje se acercó a la mesa junto con la amiga que esperaba y de pronto aserto un fuerte golpe en la nuca al tipo detrás mío haciéndolo caer al suelo y su compañero muy pronto soltó el brazo rápidamente hacia su estómago en el cual pude ver perfectamente una navaja muy filosa, el joven trajeado como relámpago tomo su brazo y dobló su muñeca para que aquel bandido dejara caer la navaja; todo esto me pareció eterno y una bola de gente ya estaba alrededor de la mesa; así que muy pronto los policías del centro comercial estaban ahí deteniendo a los ladrones y yo llorando con las manos en el rostro entre rápidamente en shock.

Estaba muy afectada por el susto, así que me dirigí hacia la tienda donde trabajaba junto con mi amiga y aquel joven a su lado y me senté un momento en las bancas de la tienda, donde fui consolada inmediatamente por todo el equipo de trabajo; una vez que me sentí mejor, le pedí a mi amiga Mariana me acompañara a tomar un taxi y ella aceptó, salimos de la tienda y pronto escuche el grito de un joven, diciendo hey; de pronto volteé la cabeza y se trataba nada menos que de mi salvador, me detuve y le di las gracias y él dijo que no tenía por que darlas que yo hubiera hecho lo mismo por él dando una fuerte carcajada; así que yo también reí; Mariana me presento y me dijo su nombre Felipe mucho gusto, a lo que yo respondí Susana, el gusto es mío.

Pronto le dije que me tenía que ir y que tomaría un taxi, a lo que me dijo que no lo permitiría, que lo acompañara al local de su negocio por las llaves de su auto y con gusto me llevaría a mi casa pues él también ya había salido; yo me sonrojé y le dije que no lo permitiría pero Mariana le dijo que aceptaba con mucho gusto y me besó en la mejilla despidiéndose y diciendo hasta mañana Susy.

Él trabajaba en una tienda de artículos para hombres mayores, vendían pipas, encendedores, y todas esas cosas raras que ocupan los varones ya grandes; así que me pidió lo esperara y no pasaron ni 3 minutos cuando pronto regresó y me dijo lo siguiera al estacionamiento.

Así platicamos lo que les conté al principio de cómo llegó para ayudar a levantar el negocio y muy pronto me dijo como mi amiga le había pedido me ayudara por que me estaban asaltando y el accedió; muy de prisa llegamos a mi casa y él bajo del auto y abrió mi puerta y me acompañó hasta la entrada de mi casa, le invite a pasar pero el se negó por que dijo que tenía que regresar a la plaza a cerrar la tienda; así que le dí un beso en la mejilla y vi como entró al auto y se fue.

Esa noche no pude dormir, le conté a mis padres lo sucedido y me dijeron que tuviera mucho cuidado con los agresores pues podrían regresar, que pidiera mi traspaso a otra tienda y así fue que le di vueltas a la situación toda la noche mientras quedé dormida; a la mañana siguiente me desperté pensando en mi salvador y pensé que lo invitaría a comer ese día para conocernos mejor, así que me puse mi uniforme de trabajo limpio, me perfume y arreglé lo mas bonita que pude y así llegué a mi trabajo y esperé la hora de comida durante unas horas que me parecieron semanas.

Le pedí a Mariana me acompañara a invitarlo y muy pronto entré a la tienda donde un día antes me había llevado y lo había esperado en la puerta, así que entré y un hombre de una edad un poco avanzada se acercó a mí, y me dijo ¿buscan algo jovencitas, las puedo ayudar?; muy pronto le dije al señor, muy buenas tardes señor busco a Felipe; el señor abrió los ojos de una forma muy inusual y de pronto su seño se frunció como si se hubiera molestado muchísimo; a lo que dijo, aquí no hay ningún Felipe señorita, respondiendo de muy mala gana.

Le dije que no se molestara y le conté toda la situación del día anterior; el anciano, muy triste sonrió de forma muy rara; y me pidió lo acompañara; a lo que accedí, entramos a la oficina en donde había un retrato del joven y muy pronto le dije; “es él, él es Felipe”; a lo que el señor me contestó; lo se señorita; es mi hijo; inmediatamente me vino una interrogación a la mente y le dije; bueno y ¿en donde esta?, a lo que respondió; donde siempre jovencita, en el panteón; un balde de agua fría en mi cuerpo, es lo que sentí al escuchar esa respuesta.

Mi hijo falleció durante un asalto en esta tienda la cual me ayudaba a cuidar, ya tiene cuatro años de s muerte y me sorprende lo que me dijo, aunque como lo describe es exactamente a lo que era mi Felipe; muy pronto corrí a un sillón en aquella oficina y me dejé caer; y Mariana hizo exactamente lo mismo, así que nos miramos rápidamente y sentadas en el sillón abrimos la boca muy grande; no lo creíamos, y así cada 6 de abril le dejamos flores en la tienda bajo su retrato con permiso de su padre.

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