El Adiós definitivo

Esta es una historia recurrente en gran cantidad de personas, a continuación una historia que me llegó al correo electrónico, agradezco a Virginia por hacerme llegar su relato y se los cuento a ustedes de forma breve.

Un día de abril de hace unos años recibí una llamada a mi casa, descolgué el teléfono y era mi padre diciéndome que mi madre había tenido complicaciones con su salud repentinamente y acababa de morir. No lo podía creer, le grite fuertemente a mi padre por no habérmelo dicho antes, como era posible que si estaba en el hospital no hubiera sabido antes de su estado, a lo que mi padre respondió que tenía que cuidar de Karol mi bebé de unos meses de nacida y con un una tristeza profunda en su voz me dijo que sol se había sentido un poco mal de la cabeza y la había llevado a revisión, para que unos minutos después los doctores salieran para decirle que había sido un derrame cerebral y desafortunadamente no había podido lograrlo.

Pasaron unos días después del velorio y entierro de mi madre y no podía conciliar el sueño por las noches, pasaba dando vueltas junto a mi marido y me levantaba a prender el televisor de la sala para intentar dormir cargando siempre a mi bebé, pero no lo podía conseguir, y en cuanto a mi marido estaba en el trabajo, dormía junto a el durante breves periodos de tiempo, pero en estos pequeños pedazos y aproximadamente durante tres días siempre tuve el mismo sueño, uno en el que mi madre estaba en mi habitación parada junto a Karol y queriendo abrazarla, y justo cuando ella lo iba  hacer despertaba sobresaltada y con lágrimas en los ojos.

Por fin después del cuarto día pude dormir en la noche durante un periodo de tiempo largo, esta vez no tuve aquel sueño recurrente, ese día soñé a mi madre de nuevo en mi habitación, haciendo un par de maletas y llenándolas de sus pertenencias, en aquel sueño yo estaba sentada en mi cama viéndola hacer esto, y en el sueño me decía que no estuviera triste, que siempre estaría conmigo, que la perdonara por no haberse despedido pero que iba a un lugar mejor y que allá nos volveríamos a encontrar, terminando de hacer sus maletas mi madre dio un beso a Karol, la cual estaba depositada sobre la cama y hacía que me parara para abrazarme muy fuerte y darme un beso en la mejilla y en la frente, posteriormente abría la puerta de la habitación me decía adiós con su mano y todo se iluminaba de una luz incandescente y cegadora, ella cerraba fuertemente la puerta y repentinamente desperté viendo como mi marido tenía la boca abierta y estaba en estado de shock, el me dijo que derepente sintió ganas de ir al baño y vio como repentinamente la puerta de nuestro dormitorio se abría por un momento mientras que una luz venía del pasillo y repentinamente la puerta se cerró de un golpe y fue justo cuando desperté.

Le conté el sueño que había tenido a mi esposo y el me dijo que ahora entendía por que no había sentido miedo, sino una paz reconfortante invadiendo su ser, desde ese día Karol esta más despierta para un bebé de su edad y no tuve problemas para volver a dormir, la depresión por la partida de mi madre desapareció a pesar de que aun la extraño, pero creo que vino a despedirse de nosotros.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *