Dip, el perro vampiro del infierno

El dip es una criatura de origen catalán que presenta un amplio parecido con el famoso Cerbero y al mismo chupacabras, pues es un perro diabólico, enviado por satanás, que posee la curiosa característica de encontrarse rengo de una pata, lo cual puede notarse en su caminata. Su supervivencia se basaba en una dieta que sólo podía permitir a la criatura la succión de sangre humana.
Este macabro animal del infierno, según relata su historia, inicialmente consumía sangre de los ganados que criaban en el pueblo Pratdip. Al igual que muchos otros predadores, sólo salía de su escondite durante la noche, aprovechando la ventaja de la oscuridad, haciendo excepciones nutricionales con respecto a los ebrios perdidos camino a las cantinas.

Debido a que la leyenda de los perros dip se encuentra sumamente vigente entre las personas que habitan la región –y realmente es tan así que un recién llegado puede apreciar en la entrada una estatua de la bestia con hábitos de sanguijuela- se puede sostener que el nombre de la pequeña agrupación urbana se debe a la presencia de ellos, aunque se cree que se extinguieron en el siglo XIX.
Un escritor, Joan Perucho, encontrando inspiración en este mito, relató la historia del vampiro Onofre de Dip, quien en su cuento era capaz de mutar su cuerpo, adoptando las formas de distintas especies. También pueden encontrarse otras referencias artísticas a los dip en varias películas y libros, así como también en algunos programas de televisión que fueron emitidos hace años atrás, como por ejemplo un episodio de “Catalunya Misteriosa”, transmitido en el año 1989.
Sin embargo, aunque esta creencia pareciera ser propiedad exclusiva de Pratdip, otra zona de España, más precisamente en Tenerife, tuvo lugar una idea similar, con la diferencia de que el protagonista era un perro denominado Guayota.

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