¿Cómo hablar con tu ángel guardián?

“Ángel de la Guarda, dulce compañía…”. Quién no recuerda haber dicho esta oración antes de dormir durante su infancia? Y esto no es sólo un invento de nuestra abuelita sino una tradición ancestral sin distinción de raza, condición o geografía pues, en todas partes del mundo se conseguirá un niño pidiendo la compañía de su ángel guardián.

Lo extraordinario de esto es, que no importa la creencia religiosa que se tenga, ni siquiera importa si se tiene religión alguna porque los ángeles custodios “Están allí para todos”, crean o no en ellos. Se dice que al nacer, a cada persona se le asigna un ángel guardián que se encargará de protegerlo de las tentaciones, guiarlo a través de la conciencia, y servirle cuando se lo pida.

Un ángel guardián es ese amigo a tiempo completo, fiel, incondicional, cuya única y gran misión es guiarnos por una senda de bienestar. Si estamos tristes también lo estarán ellos, pero respetan nuestra voluntad como algo sagrado, y no harán nada sin que se les solicite. Esto último es muy importante: Los ángeles sólo se manifiestan ante sus protegidos si estos desde el corazón lo solicitan; no es casual el hecho de que muchas experiencias angélicas tengan niños como protagonistas: Los niños “Creen” de forma pura en la compañía de su ángel guardián.

Una de mis mayores preocupaciones durante mi infancia era precisamente “Olvidar”. Sentía que los adultos se traicionaban a sí mismos dejando que sus recuerdos de la infancia se desvanecieran. Hoy, ya en la “temida adultez” puedo ver que tal cosa no sucede, que los recuerdos no desvanecen, sólo que por comodidad se van dejando ocultos, atrás. Y los ángeles tan familiares en la niñez también quedan ahí, a la espera de que su protegido vuelva a solicitar su atención (Mi ángel guardián debe estar feliz porque yo decidí no olvidarlo). Para aquellas personas que sí dejaron a su ángel en la niñez, les recomiendo que cierren los ojos y recuerden. Recuerden eso que más les gustaba hacer, ese juego favorito, o ese “Lugar especial”, de seguro al recordarlo tendrán una sensación de alegría que se reflejará en su rostro: En ese lugar, durante ese juego o esa experiencia, allí estaba su ángel guardián. Y les aseguro, con esa sonrisa en su rostro, al abrir sus ojos sabrán nuevamente que ahí está El, a quien Dios envió para cuidarles.

Comentarios

  1. Por cristian

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  2. Por jei gamarci

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  3. Por Elvira

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