¿Cómo ser un brujo?

Al sur de Chile, existe una leyenda muy popular sobre los denominados brujos de Chiloé.
En la época colonial, los españoles católicos tomaron el poder en esta región, llevando a cabo juicios en donde se buscaba castigar a todas aquellas personas que declaraban ser partícipes y miembros activos de una agrupación, cuyo nombre era “Recta Provincia”.
Sin embargo, aunque muchos de los acusados fueron denunciados por haber cometido homicidios, esto no pudo ser comprobado y debieron ser liberados a la brevedad. Además, puede que hayan practicado torturas con ellos para obtener las confesiones.

Iniciarse en esta comunidad de brujos no es una tarea sencilla, pues sólo personas allegadas a ellos pueden tener acceso a los rituales que deben hacerse.
El primer paso es quitarse la marca del bautismo, dejando a un lado las creencias cristianas. Esto se logra manteniendo la cabeza bajo una cascada de pequeñas dimensiones durante cuarenta noches. A continuación debe invocarse a Satanás para que éste, haciéndose presente, elimine el sacramento.
Si bien este medio es bastante lento, existe un camino más veloz para poder quitarse el estado de gracia, pero no muchos se atreven a hacerlo: Deben bañarse con la sangre de un bebé que aún no haya sido ungido en agua bendita, lo que al mismo tiempo los hará increíblemente poderosos.
Para proseguir con el rito, el aspirante es conducido a una cueva en donde la “Mayoría” lo conoce y le informa la próxima prueba de fidelidad: Quitarle la vida a un ser querido. Después, debe correr desnudo, gritando al demonio. Al terminar el recorrido, tiene que arrojarse a un tajamar. Finalmente, podrá colocarse un chaleco especial para la ocasión.
Para darle el toque distintivo, jurará que jamás revelará su verdadera identidad de brujo y asistirá a una importante cena para poder estar ya apto para aprender las artes oscuras con sus maestros.

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