Cambio de vida.

Agradezco a mi amigo Luis el cual me contó esta historia para que la compartiera con ustedes, espero les sirva de algo y sobre todo que les guste como a mi me gusto.

Una mañana tranquila de diciembre, salí a caminar para estirar las piernas y tan solo ver las casas de la colonia como lo hacía habitualmente antes de que llegara esa consola a mi vida, antes me gustaba hacer ejercicio, frecuentaba a mis amigos para jugar futbol pero ahora solo lo jugábamos en mi casa en la nueva consola, parecía una maldición, tan solo tenia 5 meses con ella y no salía de mi casa, así que esa mañana decidí no prenderla y hacer lo que hacía antiguamente antes de subir 10 kilos en tan poco tiempo.

Caminaba lentamente cuando me percate como puede cambiar la vida tan radicalmente, ahora había negocios que no había visto nunca, pues era una zona que no pasaba en el auto cuando mi amigo Pedro pasaba por mi para irnos hacia la universidad, mi vida actual transcurría pacíficamente en mi casa delante de mi computadora haciendo tareas y en el Internet; y los ratos libres frente a la televisión con la consola prendida; mi vida social se había reducido a viernes y sábados por la noche con amigos en la casa jugando el nuevo videojuego que alguno alquilaba antes de llegar a mi casa, algún otro compraba cervezas y uno más las botanas que comeríamos antes de encargar algo por teléfono; mis padres ya me lo habían dicho y no hice caso.

Mis piernas se sentían rígidas por la falta de ejercicio, tan solo había recorrido 5 cuadras y ya me sentía un poco fatigado, en ese momento paso por mi mente volver a hacer más ejercicio, de menos unas tres veces por semana, la pesadez que sentía en ese momento me lo pedía a gritos; ya fatigado y habiendo caminado unas ocho cuadras a punto de llegar al parque más cercano, gire la cabeza para cruzar la calle y vi un nuevo negocio muy raro, así que desistí de mi intento de atravesar y me dirigí hacia él.

Era una especie de bazar esotérico pero muy moderno, abrí la puerta para ver lo que se encontraba en su interior y sonaron unas campanas muy raras, era un sonido entre metálico y hueco; pase la vista por el negocio y vi un sinnúmero de libros, plantas y algunas bolsitas que en su contenido tenían objetos desagradables a la vista y un olor a incienso invadió mis sensaciones, del fondo detrás de una cortina de algo parecido a cuentas de vidrio salió una chica no mayor a mí, de unos 17 o 18 años, que me saludo de forma muy amable y alegre.

La salude de forma cordial y me pregunto si buscaba algo en particular, a lo cual mi respuesta inmediata fue que solo estaba ahí para ver que es lo que vendían; la joven mujer se sentó detrás de una mesa y comenzó a hacerme la plática mientras yo vagaba por el lugar mirando la estantería asombrado de aquellas cosas raras y desagradables que se presentaban en paquetes pequeños como bolsas.

Estaba a punto de salir cuando aquella joven me dijo, “pero no te vayas siéntate conmigo Luis”, gire rápidamente la cabeza pues no la conocía y jamás le había dado mi nombre; realmente el que supiera mi nombre me pareció extraño y gire totalmente para acomodarme en una silla pequeña frente a ella, realmente extrañado de lo que había sucedido.

Tienes que ser más receptivo, me dijo después, pero seguía atónito, ¿de donde sabía mi nombre?;  le dije en voz muy suave; ¿Quién eres tu? A lo que ella respondió, yo tan solo soy un espíritu que te cuida; una risa suave salió de mi boca, y ella me miro fijamente lo que me hizo callar de inmediato. Volvió a repetir, tienes que ser más receptivo, debes ser más como tú, dejar los vicios malos y ayudarte a ti mismo, más como eras antes.

Me quedé pensando un momento y algo sonó tras de mi, de nuevo ese sonido extraño entre metálico y hueco, pronto comprendí que alguien entraba por la puerta, gire rápidamente y una señora de unos cuarenta y tantos vestida de forma muy extraña, algo parecido a una gitana me veía fijamente; cargando una bolsa con algunas cosas en su interior, me dijo. Que bueno que esperaste jovencito, en que te puedo ayudar; a lo que respondí, no se preocupe señora aquí ya me atienden, girando mi cuerpo entero hacia la joven mujer, pero casi caigo de la silla al ver que no había nadie delante mío; aquella señora me miro y me dijo; pasa algo malo, quien te atendió, pero sobre todo, quien te abrió pues estoy segura que deje cerrado con llave; espero que no seas un ladronzuelo, lo dijo con una voz fuerte y un poco molesta.

No podía creer lo que estaba pasando, me pare dando un brinco e inmediatamente después pase por la cortina de cuentas de donde había salido la chica que me recibió, y la mujer soltó de golpe la bolsa sobre el suelo para correr hacia mí y jalarme del hombro pero yo ya estaba en el interior de aquel cuarto; un pequeño cuarto sin una sola ventana y con tan solo una cama al centro y algunos muebles alrededor; me quise dirigir a la única puerta de la habitación pero recibí un jalón que casi me deposita en el suelo.

¿A dónde crees que vas?, como pude me incorpore y logre que soltara mi hombre del fuerte jalon que hice hacia el frente para abrir aquella puerta y no ver más que un pequeño y sucio baño; la mujer muy enojada de nuevo me alcanzó y tomo mi oreja para sacarme de lo que creo que era su habitación; cruzamos de nuevo la cortina de cristales y me empujó hacia el otro lado del mostrador.

Sabía que eras un ladrón, pero inmediatamente hablare a la policía, yo aún atónito sin saber lo que había pasado, arrebate el teléfono a la mujer e inmediatamente colgué; a lo que la mujer dio un grito y dijo “no me lastimes” toma lo que quieras y saco de su cinturón una pequeña bolsa y la arrojó hacía mi, por instinto y reflejo la agarre en el aire y me quede viéndola fijamente.

Momento señora yo no soy ningún ladrón lo único que quiero saber es donde esconde a su hija; ¿mi hija? Yo no vivó con nadie, estoy sola y acabo de mudarme hace unos meses a estos nuevos espacios que compré con mucho esfuerzo para que un vago como tu me venga a quitar los pocos centavos que gano vendiendo mis cosas y haciendo mis trabajos; ya un poco más sereno le pedí de favor a la señora que se sentara y le conté lo que había ocurrido antes que ella llegara; ella escucho pacientemente y me comprendió como si para ella fuera habitual lo que le platicaba.

L que tu viste fue tu alma protectora, algunos lo llaman ángel de la guardia; me dijo con mucha serenidad; no sabía que creer estaba realmente confundido y a partir de ese día me volví muy buen amigo de aquella señora, su nombre era Perla y en la actualidad conservo su amistad, iba a verla por lo menos 2 veces a la semana para platicar con ella de lo que fuera y a partir de ese momento me volví mas receptivo a todos estos eventos paranormales; hago ejercicio 3 veces a la semana y los fines de semana juego en una liga de futbol desde hace 3 años, acabé mi carrera y vendí mi consola, baje los 10 kilos que había subido y esa experiencia cambio mi vida por completo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *