Ser un caballero trae consecuencias

Siempre se dice lo bonitos que son los amores de verano, pero a veces puede traer más de un quebradero de cabeza, la mezcla de noche y fiesta puede acabar con consecuencias que nadie se espera.

Una leyenda urbana cuenta que un joven iba una noche de juerga con sus amigos disfrutando de la compañía, iban de bar en bar ya que esa noche estaban abiertos hasta muy tarde. En un momento dado, el joven decidió que quería tomar el aire dejando a sus amigos dentro del bar. Mientras se tomaba su fresco vio a lo lejos en la playa a una muchacha que estaba sola. El chico decidió acercarse a ella, y a medida que más se acercaba, mas se daba cuenta de que la joven era bastante guapa, entonces decidió acercarse a hablar con ella. La joven comenzó a contarle que se sentía sola y el chico le ofreció estar juntos esa noche. Se fueron a bailar, se sentaron a hablar en la playa, hasta que la chica dijo que tenía frío. El chico no se lo piensa y le tapa los hombros con su chaqueta como el caballero que era. La noche pasó y llegó la hora de volver a casa, el chico decidió acompañarla a su casa, y cuando llegaron a la puerta de la casa se dieron un beso que hizo que al chico se le acelerara el corazón, entonces ella le dijo, que si volvía al día siguiente, le devolvería su chaqueta. El muchacho, emocionado aceptó la nueva cita, dándose cuenta de que sentía algo especial por la joven, pensando solamente en que llegase la mañana siguiente para volver a verla otra vez.

Llega el día siguiente, y el chico sólo deseaba volver a ver a la joven,  la chaqueta no le importaba, solo quería verla a ella.

Se acercó a la casa y llamó a la puerta esperando que ella le abriera. Pero en su lugar, un hombre es quien abre la puerta. El joven supuso que aquel hombre era el padre de la chica así que le dijo que venía a buscar a su hija, el hombre muy enfadado le dijo al chico que qué clase de broma cruel era esa, que su hija había muerto hacía un año.

El chico no podía creerlo, pensaba que quizá se había equivocado de casa pero no, fue allí donde había dejado a la joven después de besarla la noche anterior.

Los sentimientos del chico se debatieron entre el horror por la noticia y la pena, pero todavía incrédulo decidió ir al cementerio y buscar la tumba de la chica. Cuando llega al cementerio vio como en una de las lápidas estaba su chaqueta, la que le puso sobre los hombros porque tenía frío. Se acercó a mirar la foto que había en la tumba, y efectivamente era la muchacha con la que había estado la noche anterior.

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