Busgosu, el monstruo de Asturias y Cantabria

El Busgosu o Musgosu es un personaje de la mitología de Asturias, que es mitad hombre y mitad animal. Concretamente, el Busgosu tiene cuernos y patas de carnero, mientras que el resto de su anatomía, incluyendo el rostro es humana.

El mito también se ha extendido a parte de Cantabria, algo lógico si tenemos en cuenta que ambas comunidades autónomas son limítrofes. Así, en Cantabria el Busgosu es un ser bondadoso, que ayuda a las gentes, y en especial a los pastores a los que guía cuando se pierden, e incluso les ayuda a arreglar las cabañas que usan cuando están en el campo.

En la parte asturiana, el Busgosu no es un ser bondadoso, sino que es el amo y señor del bosque y lo defiende ante cualquier ataque de los humanos. Es por eso que el Busgosu ataca a los leñadores y a los cazadores, personas que van a hacer daño al bosque cuando cortan árboles o matan animales. Se dice que el ataque consiste en aparecer para asustarlos, perseguirlos y conducirlos de esta forma a un barranco para que se precipite y mueran.

Algunos autores creen que el mito del Busgosu no es de origen asturiano, y dicen que pudo ser introducido por vascos en el siglo XVI, algo que no es extraño si atendemos a la rica mitología vasca y a la abundancia de personajes del tipo de Busgosu.

En algunas zonas de Asturias la apariencia del Busgosu cambia y se dice que se aparece en forma de rana o batracio y se le llama “mofosu”, creyendo por parte de los lugareños que si este personaje te da un beso, enfermas de tisis, y acabas demacrado y muerto. Hay documentos antiguos, concretamente del siglo XVII, en los que como causa de la muerte aparece el trato carnal con un Busgosu, el cual podía causar muchas enfermedades, que provocaban que el infectado apareciese demacrado y finalmente muriese.

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