Brujas Voladoras

“Voladoras” es el nombre que reciben aquellas aprendices de brujas que realizan sus prácticas mágicas en el archipiélago de Chiloé, ubicado en Chile, y tienen la capacidad de convertirse en un pájaro de cualquier especie para no permitir que las personas logren identificarlas con facilidad mientras consuman sus obligaciones.

Para poder llevar a cabo la transformación, se debe hacer correctamente un ritual durante la noche, en el cual se debe beber un elixir compuesto de natre y grasa de un lobo marino. A continuación el brujo a cargo del hechizo dirá unas oraciones para dar comienzo a la mutación de la mujer. Cuando se le dé el punto final a la recitación indicada, la voladora vomitará sus intestinos dentro de un recipiente fabricado en madera o en cobre. El cuenco debe ser puesto a salvo, protegiéndolo de cualquier ataque, pues si alguien lograra dañar los órganos, la voladora nunca más podría recuperar su forma original, por lo que fallecerá al poco tiempo.

La tarea principal de ellas es la de colaborar con los brujos de Chiloé, brindándoles su ayuda y actuando como mensajeras.

La mujer que sea escogida para desempeñar esta función, frecuentemente es la hija de uno de los brujos o alguien que se haya ganado su confianza y ellos mismos serán los maestros de magia de las jóvenes voladoras. Aún así, éstas se encuentran imposibilitadas de acceder a todos los trucos y secretos sobre la hechicería.

Con respecto al envío de recados, siempre se lleva a cabo la entrega dentro del mismo círculo de magos. Los avisos más frecuentes son los que anuncian adversidades y esto se hace mediante el Duam, que puede significar vida o muerte.

Un dato peculiar es que si alguien hace un acuerdo con una voladora y no cumple con él, deberá enfrentar las consecuencias: Su asesinato.

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