En una oportunidad, uno de los vecinos de la comunidad donde vivo propuso embellecer las áreas verdes cultivando unos “Chaguaramos”, que no son más que un tipo de palmera que se usa de forma ornamental. Sin embargo, para mi sorpresa, una buena parte de los vecinos se opuso pues tienen la firme convicción de que particularmente los “Chaguaramos” atraen rayos, y en vista de que vivimos en una región altamente lluviosa prefieren prevenir antes que lamentar. A raíz de allí tuve que documentarme para entender el por qué de esta creencia establecida en el colectivo, porque ciertamente, los árboles en general pueden atraer rayos, pero ¿Por qué una palmera de forma particular?

La tierra por poseer un electromagnetismo muy bajo o igual a cero atrae a los rayos, que tienen un electromagnetismo por debajo de cero. Luego, se ha comprobado que los cuerpos cargados eléctricamente, tienen menos probabilidad de que les caiga un rayo. Los objetos que atraen rayos son los que tienen una buena conexión a tierra, es decir su resistencia a tierra es muy pequeña. Esta es la condición básica.

Bajo un ambiente de lluvia un árbol puede ser víctima de un rayo tanto como una casa si es baja su resistencia eléctrica y esta propiedad es la que se emplea en los “Para- rayos”, que son una punta delgada, para aumentar al máximo la densidad eléctrica al tener una superficie muy pequeña, generalmente de cobre, unidos al suelo por un cable grueso a barras de cobre enterradas en el piso con cantidades de carbón, sal, limadura metálicas y regadas con agua frecuentemente por un tubo que va al fondo de un pozo.

Esto me lleva a pensar entonces, es posible que por la baja resistencia eléctrica, incluso más baja que la de otros árboles más grandes y fuertes, las palmeras conocidas como “Chaguaramos” ciertamente figuren en la historia como más propensas a atraer rayos y sea preferible, por si las dudas, no tenerlas en nuestro jardín. Como siempre digo: Cosas de viejos, si han perdurado, alguna base han de tener.