Belek, El Vampiro de Flores

Cuenta la historia que Belek, un enano que llegó al barrio de Flores junto con la Compañía Circense proveniente de Noruega a los pocos días de  su arribo, uno de los payasos integrantes del elenco lo denunció a los otros compañeros porque había visto como secretamente sacaba a una mona de su jaula, la llevaba a su carpa personal, la ataba y comenzaba a morderle el cuello chupando su sangre.

Al enterarse de esto, inmediatamente lo echan del circo, dejándolo a la deriva en la ciudad. Belek al no tener un lugar donde dormir, comenzó a recorrer el barrio buscando algún refugio, hasta encontrar una casa abandonada en la cual estableció su morada.

En las semanas siguientes comenzaron los problemas: los vecinos del barrio comenzaron a notar que cada día faltaban mas y mas gatos. Instantáneamente relacionaron este extraño suceso con la llegada de Belek, quien de por cierto, no salía casi nunca de su destruida casa.

Un día los vecinos se reunieron para decidir que medidas tomarían contra la bestia que estaba causando tantas muertes de animales. Luego de debatir por un tiempo, decidieron ponerle una trampa a la vuelta de la esquina de su casa, y usando como carnada un inocente gato.

El plan funcionó a la perfección haciendo que Belek realizara exactamente lo que ellos habían planeado, atrapándolo en una improvisada red hecha con restos de un arco de fútbol. Pero al atraparlo, Belek comenzó a retorcerse hasta lograr escaparse y salir corriendo. Los que lo vieron dicen que se metió en el cementerio cercano a esa zona y, hay testigos, que todavía aseguran haberlo visto a la espera de alguna desprevenida presa.

 

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