Belchite. Pueblo fantasma

Belchite. Pueblo fantasmaLeyendas urbanas existen a lo largo del globo, pero ¿que sucede cuando dejan de serlo y existe evidencia tangible de su existencia?

Ubicado en España a unos 50 kilómetros al sur de Zaragoza, Belchite es uno de los grises recuerdos que la guerra civil dejó marcada en la península de Europa. Villa fantasma lo llaman algunos,; lo cierto es que aquellos que han tenido la oportunidad de conocerlo, prefieren no hablar de ello.

Miles de vidas terminaron en una de las mas grandes batallas que la guerra llevo a cabo al frente del Ebro y es una realidad que recorrer las calles por donde estas almas se apagaron, deja un pésimo sabor de boca y el aire que se respira se siente pesad y provoca un desasosiego terrible, según cuentan investigadores de la SEIP (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas) en cabezada por Pedro Amorós, presidente, quien reconoce a lo largo de la década un intenso interés por lograr obtener psicofonías que comprueben aquello a lo que la piel reacciona.

Luego de múltiples intentos por encontrar alguna prueba a lo largo de grabaciones y cuando el ánimo se encontraba abajo, los resultados comenzaron a llegar, como si hubieran sido enviados por las almas del más allá. “Un desgracio…” fueron las palabras que reconocieron en primera instancia. Parecía un alma vieja contando su historia, bajo las ruinas de la Iglesia de San Agustín, sede que fue testigo del desplomar de los cuerpos a causa de dicha guerra.

Ante el inmenso escepticismo generado por los asistentes, parecía que las voces cobraban fuerza. Era el encontrar respuestas a preguntas que los investigadores generaban. “Vive en pecado” o “paren el reloj” son solo algunas de las frases que se escuchan claramente dentro de las investigaciones.

Poco tiempo pasó para que el reconocido ingeniero de sonido Ricardo Martínez deseara involucrarse en el proyecto, y en su trabajo no es difícil reconocer los sonidos claros de una batalla épica empezando por los bombarderos, los aviones de guerra, los disparos y por supuesto, los gritos desesperados del pueblo en llamas.

Lo cierto es, que este reconocido pueblo desde hace cerca de 80 años tiene algo que contar.

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