Aparición de un Ángel

Todo pasó de forma realmente rápida mi madre falleció repentinamente de una enfermedad que jamás le detectaron, todos estábamos consternados por el deceso de mi madre, pero la noticia nos golpeó más cuando mi padre nos reunió a mi hermano y a mi para decirnos que vendería la casa, que los dos ya éramos mayores y que tendríamos que valernos por nosotros mismos.

Imagino que la decisión de mi padre fue por no seguir en un lugar que le recordaba a cada minuto a mamá, sin embargo en esa casa vivíamos mi hermano Manuel, mi padre y yo junto con mi pequeña de apenas meses de edad, aunque no tenía mucho de regresar a vivir en esa casa pues el padre de Renata nos había dejado un mes antes de que naciera y le habíamos perdido la pista, así que un día simplemente dejé mi trabajo a las pocas semanas de dar a luz y mi padre me ofreció que me fuera a vivir con ellos, apenas tenía 20 años de edad y mi hermano aunque nunca estaba en la casa y solo llegaba a dormir por su intenso trabajo tuvimos que dejar nuestras cosas para cuidar a mamá por dos semanas, pero nunca pensamos que su enfermedad al acabara tan rápido.

Ese cáncer la invadió en cuestión de unas semanas, me tocó acompañarla al doctor por un fuerte dolor en el seno y de ahí le dijeron que ya era demasiado tarde que su cuerpo estaba invadido y que no le daban muchos días de vida, sin embargo no pensamos que fuera así de fulmínate, la verdad me alegro por que no sufrió más que un par de semanas.

Mi hermano me ofreció a irme a vivir con él, además mi padre que ya tenía un departamento en la zona centro de la ciudad también lo hizo, pero la verdad me sentía capaz de vivir por mi misma y por parte del trabajo me ofrecieron irme a vivir a provincia hacia el norte en donde desempeñaría el puesto de supervisor y no tendría que trabajar tantas horas para dedicarle un poco de tiempo a mi pequeña.

Así que tomé el autobús que hizo aproximadamente unas 12 horas y llegué a aquel lugar de Sonora, el viaje fue fatal, a Renata le costó mucho el viaje y paso más de la mitad del trayecto en llanto, la gente me volteaba a ver bastante molesta por que el recorrido había sido la muerte para ellos por el constante llorar de mi bebé de apenas unos meses de edad.

Al llegar a aquella ciudad con los pocos ahorros que logré juntar y los centavos que me dieron mi hermano y mi padre, las primeras noches me quedé hospedada en un hotel de la ciudad, mientras encontraba un departamento apropiado para las dos; todas las noches después de acostar a la niña, me salía a fumar un cigarro y a llorar la pena de mi madre, me sentía un poco mal por haber sido corrida de la casa en la que había crecido y me sentía con un poco de depresión.

Logré conseguir un departamento realmente barato, el cual era perfecto para las dos, así que pasando una semana me presenté al nuevo trabajo y me di cuenta que nadie me quería, según lo que parecía le había quitado el puesto a una persona que hasta había salido despedida; en el trabajo duré tan solo un par de semanas por que me hacían la vida miserable, era demasiada presión, lo único que lamentaba era la guardería para mi bebé.

Esa noche en mi departamento, ya con poco dinero, me puse a fumar afuera de la casa y compré una botella de tequila la cual comencé a sorbear y de pronto ya llevaba la mitad, tome un cuchillo y me dispuse a cortarme las venas, la vida que quería ya no existía, el regresar a vivir con mi padre o mi hermano sería como un fracaso y pensé que ellos me lo echarían en cara, estuve a punto de quitarme la vida pero de pronto recordé a Renata.

Así que quede inconciente por el alcohol y me quede profundamente dormida; en ese momento me sentía realmente sola, deprimida y lo único que hacía que no me quitara la vida era mi hija, en el sueño estaba sobre una roca grande y llorando de pesar, repentinamente una mujer morena, delgada se acercaba a mi y sin hablar me pedía que me parara, al momento que me puse de pie ella me abrazó fuertemente y me susurró al oído, vivé, disfruta, crece, serás la mejor madre y encontraras a alguien que será tu complemento para toda la vida.

Desde el momento en que me abrazo mi cuerpo sintió una gran paz y parecía que todos mis pesares habían desaparecido, cada momento con ella me llenaba de algo reconfortante, no podía despegarme de sus brazos pues temía que volviera a mi esa sensación horrible de soledad y tristeza.

El sueño terminó cuando sonó mi celular a la mañana siguiente, me puse de pie del suelo en donde me encontraba, en el balcón de mi departamento y lo tomé rápidamente y enseguida fui a ver a Renata, la cual curiosamente parecía no había despertado en toda la noche, al teléfono era una mujer que me decía que estaba confirmando una entrevista de trabajo para una empresa en donde había metido curriculums, pero pensé que nunca llamarían pues creía que no llenaba las expectativas.

Me bañe y tomé unas aspirinas para la terrible cruda y asistí a la entrevista, mi estado anímico después del sueño era mucho mejor, y mi sorpresa fue mayúscula al ver que me hablaban para darme el trabajo, en donde ganaría tres veces más que mi antiguo trabajo y sería mucho menos pesado y podría pasar más tiempo con mi hija.

Pasaron los meses y cada día me iba mejor en el trabajo, mi depresión había terminado y cada vez que me comenzaba a sentir mal, recurrentemente venía a mi en sueños esa hermosa mujer morena que me ayudaba a sentirme mejor; así poco después conocí a alguien y unos meses después nos casamos, y el día en que nos fuimos a vivir juntos, él sacó de una caja de cartón, un retrato y lo colocó en una mesa de la sala.

Al ver la foto me quedé helada, y le pregunte ¿de quien se trataba’ él me platico que era su hermana quien se había quitado la vida por depresión, no lo podía creer se trataba de la mujer de mis sueños, y justamente era la hermana del que hoy es mi esposo, la cual todavía me visita en sueños cuando me siento deprimida o mal.

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