El perro negro es un célebre personaje fantasmagórico, un enviado del infierno, perteneciente a los cuentos de la tradición británica, aunque no se sabe bien si el relato ha partido de los ingleses, los celtas o germanos. En ellos es donde se lo describe como una bestia de proporciones bastante grandes, cuyos ojos son brillantes, intimidantes y rojos, realmente atemorizante para quien se lo cruce en medio de la noche.
Según cuenta la leyenda, ronda por los parajes para anunciar la cercanía de la muerte. Acostumbra hacer sus temibles apariciones nocturnas cuando se producen fuertes tormentas eléctricas y en los lugares antiguos o abandonados.
Dependiendo de la historia que lo incluya, el perro negro es considerado una criatura de características anfibias, es decir que es capaz de nadar en el mar para sorprender a sus víctimas cuando menos lo esperen.
Geográficamente hablando, se ha visto más veces en los territorios de Inglaterra, inspirando a varios escritores del país para crear novelas y otros textos. Se dice, por ejemplo, que un ejemplar de estos canes ha visitado una cárcel ubicada en Newgate, durante aproximadamente unos trescientos cincuenta años, haciendo su acto de presencia antes de que se ejecutara a los presos.
Un ejemplo contemporáneo es que un perro negro ha sido incluido en el tercer libro perteneciente a la saga de Harry Potter, siendo identificado como “Grim”.
En Gales lleva el nombre de “Gwyllgi”, a quien se le atribuye la capacidad de tener aliento de fuego, pudiendo ser blanco o negro.
En Estados Unidos, se establece como un conjunto de perros, sin embargo dependiendo de la cantidad de “mascotas” que una persona llegue a ver, será el aviso de una muerte inminente, buena o mala suerte.
También es descripto como un perro de tres cabezas, llamado Cerbero, quien es encargado de proteger las mismas puertas del inframundo.